17/06

 Aveces el destino te golpea sin aviso. 

En un momento estás llorando, con el corazón destrozado, sin promesas, y al otro, estás hablado con un chica tan dulce que parece mentira. 

No creí que conociera tan rápido a alguien que ama tanto al desierto como yo, y que además, ¡por si fuera poco paisita por las recrestas! estuviera interesada en leer a Letelier. 

Son cosas para las cuales la vida no te prepara, sin embargo valoras, porque como salvavidas te rescatan del abismo 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El Pájaro de Fuego: la noche en que Stravinsky incendió París

Polvo de rosas en otros guantes