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Mostrando las entradas de junio, 2026
 Y me sale una vez más tu perfil,  Tu bello rostro en el archipiélago.  Que manera de acelerar mi corazón,  Tanto que siento como se arranca a tomar  Un bus para ir a verte.  No pienses que me molesta, sino que al contrario  Ya con one drive e Instagram tengo un recordatorio  De tu rostro, para no olvidarte.  Aunque no te preocupes, tengo tu imagen plasmada en mi.  Ojalá algún día poder recibir una postal de algún viaje lejano en el que estés, y que en ella venga otra foto de ti, solo para adorarla, como a las demás 
 Buenas noches mi amada melodía.  Probablemente ya estás en tu arduo periodo de pruebas (así como todos en esta universidad). Espero que no estés dudando de tus capacidades, sabes que eres la mujer más inteligente que ha pisado esa universidad.  No dejes que nadie enmudezca tus vaivenes, de cuya lírica se desprende la belleza de tu voz.  Con todo mi amor,  Jp para FG

Un 29 de mayo

  Y ahí estaba, con Rachmaninoff dando todo al piano en esa sala oscura y llena hasta decir basta. Sentía tu presencia mientras mi emoción se desprendía de mis ojos sin la voluntad de mi ser. Como toda aquella fuente de recuerdos palpados en aquella pieza, renacían solo para apuñalarme el corazón sin misericordia. Rachmaninoff escribió su segundo concierto para piano cuando estaba saliendo del abismo; yo, en ese preciso instante, me precipité a él, pero fue la caída más hermosa de mi vida, pues no siempre uno puede caer con la pieza que sintetizó uno de los grandes sentires que experimenté, y que frente a mí, experimentabas con otro .

Una canción de madrugada

Y en esa noche, cuando entrada la madrugada nos despedíamos, sonó por primera vez esta canción. "Reloj no marques las horas Porque voy a enloquecer Ella se irá para siempre Cuando amanezca otra vez Nomás nos queda esta noche Para vivir nuestro amor Y tu tic tac me recuerda Mi irremediable dolor Reloj detén tu camino Porque mi vida se apaga Ella es la estrella que alumbra mi ser Yo sin su amor no soy nada Detén el tiempo en tus manos Haz esta noche perpetua Para que nunca se vaya de mí Para que nunca amanezca Reloj detén tu camino Porque mi vida se apaga Ella es la estrella que alumbra mi ser Yo sin su amor no soy nada Detén el tiempo en tus manos Haz esta noche perpetua Para que nunca se vaya de mí Para que nunca amanezca." Autores: Los Tres Caballeros

El Pájaro de Fuego: la noche en que Stravinsky incendió París

  El estreno Noche del veinticinco de junio de 1910, en la Ópera de París. Se presenta por primera vez L'Oiseau de feu . El teatro lleno, la expectación acumulada desde la temporada anterior gracias a los Ballets Russes —la compañía itinerante de ballet fundada por el visionario empresario ruso Sergei Diaghilev— y un público que esa noche no sabía que estaba a punto de presenciar historia. Lo que ocurrió aquella velada quedó para siempre en el recuerdo de quienes estuvieron presentes. Pero la mejor manera de entenderlo no está en las crónicas del estreno, sino en lo que había pasado semanas antes, cuando el crítico francés R. Brussel fue invitado por Diaghilev a escuchar la partitura en privado, tocada por el propio compositor al piano. Su testimonio lo dice todo: "El compositor, joven, delgado y poco comunicativo, con ojos vagos y meditativos y labios firmemente apretados en un rostro de aspecto enérgico, estaba sentado al piano. Pero en el momento en que empezó a tocar, la h...

Divinidad asfixiante

  Santa María, madre de Dios   A ti me he encomendado y frente a ti  Con las lágrimas desnudas he quedado  Frente a tu rostro teñido de blanco  Y la luz arrastrándose por los pilares  De esa catedral, repleta de fantasmas  Tan blancos como tu rostro modificado por el siglo de los siglos.  Me pregunto si toda esta opulencia te desgrasaría, que dirías de tu representación Tan alejada de ti.  Una distancia histórica, que aveces siento en mi corazón al rendirme a tus pies.  La sensación de error, de conflicto y contradicción que marca mi ser, se ve intensificada al rezar, pues, como podría yo si quiera pensar en la idea de hablar contigo, oh, madre de Dios.  De vergüenza se desprende mi piel y cabellos, al simplemente tenerte cerca de mí

He de extrañarte

 Y hoy te vuelvo a extrañar  Tu despedida expedita, fugaz  Nubes en el cielo copiapino.  ¿Por qué te deje ir?  Sé que es momento de tomar el sol  Sé que es momento de migrar al otro monte  Por alimento, lo sé, pero  Te busco, y tu voz me busca  En el viento te oigo  Y con el agua me acompañas 

Tu despedida

 “Mañana ya no llorarás y cuando suene la última campanada simulando el tic tac, sabré que te has ido, que ya no queda ni nos une el hilo del destino. Sonreiré, seré feliz por los recuerdos que se vuelven risas, tu vivirás tu vida, yo viviré la mía” F.G 21/06/26

17/06

  Aveces el destino te golpea sin aviso.   En un momento estás llorando, con el corazón destrozado, sin promesas, y al otro, estás hablado con un chica tan dulce que parece mentira.  No creí que conociera tan rápido a alguien que ama tanto al desierto como yo, y que además, ¡por si fuera poco paisita por las recrestas! estuviera interesada en leer a Letelier.  Son cosas para las cuales la vida no te prepara, sin embargo valoras, porque como salvavidas te rescatan del abismo 

Diario 16/6

  Con que crueldad vas y vienes a mi vida,   Y no conforme con eso, te he vuelto a soñar.  Pero ha sido cálido, ha sido un sueño de romance y de serenata en balcones, aunque tú no tienes balcón ni yo la posibilidad de llevarte serenata.  Yo no sé si haces esto para alejarme, o por simple despecho, pero me provoca dolor, amor mío. Más aún al ver que nuevamente habías desparecido al decir buenos días y explicar cómo me sentía al respecto.
  Que bello es ver tu sombra Que refresca el alma en el desierto  Que bello es sentir tu aroma  Que a la distancia se propaga y me impregna  Que bello es respirar a tu lado  Aunque sea solo un instante.  Aveces me basta con sentirte a mi lado Para ser pleno, otra vez.  Aunque quisiera tenerte para mi,  Ser la luz que proyecte esa sombra, O ser el perfume que impregna tu piel.  Volverme el aire que respiras llenando tu cuerpo.  Y transitar por tus pensamientos hasta que sea tuyo otra vez  

Tus hijos, mas no los mios

  Hoy he vuelto a soñar contigo   Pero ha sido distinto  Soñé con tus hijos,  Pero no eran míos.  Soñé contigo, pero estabas a la distancia  Una distancia que dilata y a la vez comprime mi corazón  Por qué mi mente me castiga con estas visiones,  Tan vividas como tu propio rostro.  Quizás sea porque te extraño,  Quizás sea porque te amo,  Pero no quiero volver a soñarte de esa forma, quiero soñarte a mi lado, no lejos de mí. Y espero al menos, que este sencillo anhelo pueda llenar mi corazón 

Tren y Maleta

  Es otro día miércoles, y como todo miércoles, me pongo mis mejores pintas. Mi amado frac con corbatín de seda y mis zapatos bien lustrados. Espero en la estación de la salitrera San Ilusión la llegada del tren que viene de Copiapó. Esta estación conoce mi rutina y yo la suya. Los lunes virutillan el suelo empolvado desde temprano, o bueno, lo hacían hasta hace unos 7 años. Ahora soy yo quien viene a remojar la madera cuando me entra la mona, pa' que esté presentable para tu llegada, pues. Siempre se ha dicho que se sabe mucho de un hombre por sus zapatos. Para mí, se sabe más por cómo mantiene su piso. Esta estructura, aunque vieja, aún protege del sol —que es lo más importante en esta pampa del demonio— porque con estas pintas, paisita, créame que es mejor quedarse en la zona de tiros. A lo lejos se escucha el silbato. —Por fin está llegando ese tren del carajo. Solo puedo mirar al cielo y encantarme con ese azul profundo que solo el desierto te puede entregar. Es su forma de da...

Quiero escribir, y el llanto no me deja

Quiero escribir, y el llanto no me deja,   pruebo a llorar, y no descanso tanto,  vuelvo a tomar la pluma, y vuelve el llanto,  todo me impide el bien, todo me aqueja.    Si el llanto dura, el alma se me queja,  si el escribir, mis ojos, y si en tanto  por muerte o por consuelo me levanto,  de entrambos la esperanza se me aleja.    Ve blanco al fin, papel, y a quien penetra  el centro deste pecho que enciende  le di (si en tanto bien pudieres verte),    que haga de mis lágrimas la letra,  pues ya que no lo siente, bien entiende,  que cuanto escribo y lloro, todo es muerte. Lope de Vega

Alfonso Alcalde

Alfonso Alcalde ha sido uno de mis grandes descubrimientos del 2025. Un escritor muy chileno, creo que es la mejor forma que tengo para describirlo. Hay algo especial en su vida y creo que es mejor empezar a hablar de él justamente partiendo desde su historia. Nace en Punta Arenas en 1921 y se suicida en Coliumo en 1992. Hizo y fue de todo: poeta, traductor, cuentista, dramaturgo, novelista y exiliado (además de un gánster de la seducción), y a pesar de su gran talento, no fue muy reconocido en vida. Hoy les quiero hablar de una serie de cuentos (que en mi caso particular leí gracias a la antología realizada por don Cristián Geisse Navarro) titulada como uno de los cuentos: «Ríe, payaso, llora». Esta nos habla de la llegada de un patiperro y pobre circo a una caleta en el sur de Chile, donde por desgracia además está cayendo la de Dios, pleno invierno sureño. La antología comienza con el cuento titulado «Hoy, hoy, hoy», que nos narra la llegada del circo y lo paupérrimo de sus arcas, p...

Morena

Morena de ojos negros como la noche negra desde donde han venido mis temblorosos pasos. Morena, la romántica, la pequeña y risueña,  cuyo cariño duerme como un niño, en mis brazos.    Dulcemente morena, como la sombra humilde de tus livianos rizos en tus leves ojeras.  Morena, suavemente, como el reflejo que hacen las ondas de tu crespa y oscura cabellera.    Morena como el alma de la noche más diáfana,  como el rostro invisible del silencio y la pena.  Morena como el sueño, como la sombra, y como la cara eternizada de la tierra morena.    Morena, pero llena de claridad divina.  Morena, pero hermana de la arbolada rubia.  Tras largas horas grises, amaneciste en mi alma,  como un día de sol tras un día de lluvia.    Morena; pero es luz tu mirada y tu acento y ese gesto infantil que de gracia te llena.  Morena; pero alumbra la sombra de los hombres,  como un sol infinito, tu sonrisa morena.   Romeo M...

Lagrimas que nutren

Mi amado retoño de rosa,  Que vigorosa creces en el suelo yermo de este desierto fracturado. ¡Suelo desgraciado! Que ahora me aferra por tu presencia.  Tú te llevas a diario la mayor de mis riquezas, en estas tierras mortales Sustancia cristalina,  escasa, que brota de mis ojos.  Pero me regalas el anhelo de verte florecer algún día.

De veranos y cartas

 Lentes rayados,  Apegados a las visiones borrosas De la fotografía que hicieron de tu rostro En uno de nuestros veranos en Valdivia,  Cuando el correo servía como testigo De un San Valentín a la distancia. 

Lazo y silbato

¿Recuerdas aquella estación?  Nos mirábamos  El lazo rojo, tu pelo negro, y un abrigo pesado.  Silbidos sin parar mientras el longitudinal norte nos desprendía, camino al Atacama inclemente. No hubo palabras, solo la presencia de una promesa, guardada en nuestra mirada de volvernos a besar en alguna estación.  

De ojos marrones y dolor de desierto

Tu angelical mirada me desploma,  Me duele, me apresa,  Así debió sentirse Perseo, presa como yo  de una luz cegadora en tonos marrones.  Tu mirada, evocadora de desierto,  reduce mi alma a polvo.  Ojos que ya no me miran, pero yo los veo a ellos. Solo soy un triste espectador, un mero reflejo, como la luna que refleja tu luz.  

Polvo de rosas en otros guantes

 No tengo ganas de amarte hoy,  Pues el amor de otro hombre te ha llenado  Ya no necesitas de mis caricias torpes,  Ni mis besos apasionados.  Otros labios te han brindado una confianza  y tú se las has aceptado.  ¡Que dolor siente el alma, mi vida!  Me desmorona como polvo de relave frente a la lluvia.  Tú ya no necesitas a este idiota,  que por ti, todo lo ha perdido.