De ojos marrones y dolor de desierto

Tu angelical mirada me desploma, 

Me duele, me apresa, 

Así debió sentirse Perseo, presa como yo 

de una luz cegadora en tonos marrones. 

Tu mirada, evocadora de desierto, 

reduce mi alma a polvo. 

Ojos que ya no me miran, pero yo los veo a ellos.

Solo soy un triste espectador, un mero reflejo, como la luna que refleja tu luz.  

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El Pájaro de Fuego: la noche en que Stravinsky incendió París

Polvo de rosas en otros guantes