Alfonso Alcalde

Alfonso Alcalde ha sido uno de mis grandes descubrimientos del 2025. Un escritor muy chileno, creo que es la mejor forma que tengo para describirlo. Hay algo especial en su vida y creo que es mejor empezar a hablar de él justamente partiendo desde su historia. Nace en Punta Arenas en 1921 y se suicida en Coliumo en 1992. Hizo y fue de todo: poeta, traductor, cuentista, dramaturgo, novelista y exiliado (además de un gánster de la seducción), y a pesar de su gran talento, no fue muy reconocido en vida.

Hoy les quiero hablar de una serie de cuentos (que en mi caso particular leí gracias a la antología realizada por don Cristián Geisse Navarro) titulada como uno de los cuentos: «Ríe, payaso, llora». Esta nos habla de la llegada de un patiperro y pobre circo a una caleta en el sur de Chile, donde por desgracia además está cayendo la de Dios, pleno invierno sureño. La antología comienza con el cuento titulado «Hoy, hoy, hoy», que nos narra la llegada del circo y lo paupérrimo de sus arcas, pues uno de los payasos se ve en la humillante tarea de pedir fiado en un negocio para poder comer y darle de comer a los animales.

Y con ese triste comienzo nos despedimos del circo, pues frente a las dificultades se ven obligados a rematarlo todo y quedarse los artistas a hacer vida pueblerina.

Lo que más me gusta de Alcalde es su forma tan precisa, casi rozando lo crudo pero a la vez sacra a la hora de escribir sobre las vivencias, esa capacidad de crear la atmósfera precisa. Es como un nocturno de Chopin: realmente te sumerge en lo que intenta conseguir. Puedes respirar el aroma de la caleta o lamentarte por los problemas maritales de una de las artistas, la humillación a la que se ve envuelto su esposo. Todo eso combinado genera verdaderas náuseas, y más de alguna vez tuve que parar de leer el cuento (igual, yo soy especialmente sensible a esos temas). Podría llegar a hacer un símil de su escritura con la de Rivera Letelier, pero la verdad es que lo que más se les asemeja es que los dos son chilenos; poco más puedo decir al respecto.

En verdad recomiendo leerlo, revivir su memoria desgraciada y sin justicia a su talento.

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