Lazo y silbato

¿Recuerdas aquella estación? 

Nos mirábamos 

El lazo rojo, tu pelo negro, y un abrigo pesado. 

Silbidos sin parar mientras el longitudinal norte nos desprendía, camino al Atacama inclemente.

No hubo palabras, solo la presencia de una promesa, guardada en nuestra mirada de volvernos a besar

en alguna estación.  

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El Pájaro de Fuego: la noche en que Stravinsky incendió París

Polvo de rosas en otros guantes